Hoy estoy
pensando en matarme, pienso en las consecuencias, me da remordimiento por mi
familia, me imagino que podrían pensar y sentir. Llego finalmente a la
conclusión que no sería cualquier cosa, sobretodo por el estigma social, pero
de algún lado tendrán que salir fuerzas, para sobreponerse, quizá un motor para
cambiar cosas.
Pienso en
organizar las cosas, limpiar, siento que las cosas después de mi partida se
reorganizaran. Espero a que me den un
dinero de una incapacidad para dejarla en mi habitación para colaborar en algo,
se que la muerte no es barata, quizá nunca podré a llegar a pensar en las
consecuencias.
Pienso en
cada uno de mis seres queridos, en mi
padre, en mi madre, en mi hermano, en
mis primos, en mis tías, en mis amigos… me duele, me duele, me duele. Pero pienso
en mi vida y no veo.
Ya no
quiero hablar, ya ni quiero buscar ayuda, quiero estar sola, no quiero salir… casi 7 años en tratamientos… me canso. Pienso en el hijo de una intelectual
colombiana, profesora de literatura, quien terminó suicidándose, en las
palabras de la profesora en una entrevista en la que decía que aunque su hijo
lucho por su enfermedad mental, llego un momento en el que se cansó y que ella
sabía que ese cansancio por estar buscando y buscando “estar estable” sería uno
de los factores mas difíciles de manejar para su hijo.
Como proteger
a mi familia de su dolor?... la vida sigue y deberá seguir… no me siento bien,
no me siento bien de escribir estas cosas y hace mucho no lograba hilar en
palabras mis pensamientos y mis sentimientos.







Arriba, que no estás sola.
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